Cada campaña empieza de cero
Sin una base propia, cada acción se paga entera en publicidad para llegar a gente que ya estuvo aquí y que habría querido saber más. El destino compra cada año el mismo encuentro.
Audiencias · Capa Inspiramos
El destino recibe gente todo el año y no se queda con nada: ni un correo, ni una lista, ni un canal para avisar de lo que viene el mes que viene. Esto lo arregla.
Sin una base propia, cada acción se paga entera en publicidad para llegar a gente que ya estuvo aquí y que habría querido saber más. El destino compra cada año el mismo encuentro.
La mantiene a mano una persona, con el método de esa persona y en el ordenador de esa persona. Se rompe en cuanto cambia de puesto, y con ella se va la memoria del destino.
Se recogen correos en la encuesta de la oficina, en el tótem y en la web, y acaban en tres sitios distintos que nadie cruza. Nadie sabe cuántos suscriptores tiene el destino, ni siquiera aproximadamente.
El ciclo
Lo que hoy acaba en tres archivos distintos que nadie cruza entra aquí por donde entre y cae en el mismo sitio.
La web del destino
El alta en el boletín, desde cualquier página, sin formularios paralelos.
La oficina y el tótem
Las encuestas y los formularios que se rellenan en persona o en la calle.
El planificador
Quien se lleva un plan y quiere que le avisen de lo que viene.
La base de suscriptores del destino
Una sola lista, en el mismo panel que el contenido. No una hoja de cálculo en el ordenador de una persona.
El boletín
Se redacta y se envía desde el mismo panel.
Las campañas
Cada microsite de campaña se apoya en la misma base.
Y la baja
Cada envío lleva su enlace y se aplica en el momento.
La base es del destino y sale con él: si un día dejamos de trabajar juntos, la lista se queda en tu organismo.
La diferencia
Como suele estar hoy
Los correos se recogen en la oficina, en el tótem y en la web, y acaban en tres sitios.
La lista la mantiene a mano una persona, con su método y en su ordenador.
Cada campaña se paga entera en publicidad, para llegar a gente que ya estuvo aquí.
Nadie sabe cuántos suscriptores tiene el destino, ni siquiera aproximadamente.
Con audiencias
Entren por donde entren, los correos caen en una sola base del destino.
La base vive en el panel: no se rompe cuando alguien cambia de puesto.
El boletín se redacta y se envía desde el mismo sitio que se publica el contenido.
La baja se pide con un enlace y se aplica en el siguiente envío, sin trámites.
La columna de la izquierda es cómo está montado hoy en la mayoría de destinos, con las herramientas que hay. No es un enemigo inventado.
Qué no hacemos
Cada envío lleva su enlace de baja, y la baja se aplica en el momento sobre la base del destino: esa persona no vuelve a recibir nada en el siguiente envío. No hay trámites intermedios ni esperas: lo pedimos nosotros mismos cada vez que abrimos un boletín de otro organismo.
Te enseñamos el panel con una base real y te decimos qué haría falta en tu destino para empezar a quedarte con algo.