Doscientos puntos de interés no son una propuesta
La web del destino los tiene todos, ordenados por categoría y por orden alfabético. El visitante que llega el viernes con dos días por delante no sabe por dónde empezar, y se va a buscarlo fuera.
Planificador · Capa Inspiramos
El visitante dice cuánto tiempo tiene y qué le apetece, y sale con un itinerario construido con tu contenido oficial. No con el de una guía de terceros que no sabe que tu museo cierra los lunes.

La web del destino los tiene todos, ordenados por categoría y por orden alfabético. El visitante que llega el viernes con dos días por delante no sabe por dónde empezar, y se va a buscarlo fuera.
Lo arma un tercero con lo que hay por ahí. Tu oficina no aparece, tus fiestas tampoco, y el restaurante que cerró hace dos años sigue saliendo el primero.
La familia con un niño de cuatro años y el senderista que ha venido a subir un puerto reciben el mismo papel.
Cómo se compone un plan
Ni formularios largos ni una guía genérica con tu logotipo encima. Lo que entra en el plan es lo que tú has publicado, y nada más.
01Lo que pide
Cuántos días, con quién viene y qué le interesa. Si además tienes el agente, se lo puede pedir hablando y no rellena nada: el planificador recoge lo que ha dicho en la conversación.
02Lo que entra
El itinerario se construye únicamente con lo que tú has publicado, y con las rutas si las tienes activas. Lo que no está en tu contenido no aparece en el plan: no rellena huecos inventando sitios.

03Lo que se lleva
Con horarios, distancias y el orden del día. Si llueve el sábado o el niño se cansa, pide cambios y el plan se rehace sin volver a empezar. Y si quiere, se queda: el destino gana un suscriptor, no una visita suelta.
El planificador es un multiplicador del contenido que ya tienes. Si el contenido es escaso, el plan sale corto: lo decimos antes de firmar nada.
La diferencia
La web de destino de siempre
Un listado por categorías: el visitante tiene que hacer el trabajo de ordenar.
El mismo folleto para la familia con niños y para el que viene a subir un puerto.
Si quiere un itinerario, se lo busca fuera, donde tu destino se cuenta a medias.
Nadie sabe qué acabó haciendo el visitante ni qué le faltó.
Con planificador
Un itinerario por días, hecho con lo que el destino ha publicado.
Ajustado a los días, al ritmo y a con quién viaja.
Bajo tu dominio y tu marca: el plan lo firma el destino.
Lo que se pide y lo que no se encuentra vuelve al panel del destino.
La comparación es con cómo está montada hoy la mayoría de webs de destino, no con un competidor concreto.
Qué no hace
Que el plan sale corto, y se nota. El planificador no rellena huecos inventando: es un multiplicador del contenido que ya tienes. Si el destino está empezando de cero, lo primero es el contenido y lo decimos antes de firmar nada.
Solo los que tú hayas publicado. La decisión de qué entra en el contenido oficial de un destino es tuya, y es una decisión delicada en una administración pública. Nosotros no la tomamos.
Sí. Cada módulo funciona por su cuenta. Lo que cambia al tener los dos es que el visitante puede pedirle el plan al agente hablando, en vez de rellenar nada.
Montamos una demostración con el material que ya tienes publicado.