Un proveedor por pieza
La web la lleva una empresa, el boletín otra, las encuestas un SaaS con su propio dominio, los QR un servicio que caducó el año pasado y los tótems el que los instaló. Seis interlocutores para un solo destino.
DXP · Digital Experience Platform
El gestor de contenidos por un lado, el CRM por otro, la analítica en un tercero, los QR en un cuarto, los tótems en un quinto y las encuestas en un sexto. Una DXP es todo eso junto: un panel, un contrato y un mismo conocimiento del destino debajo de cada pieza.
¿Se puede llegar en bici hasta las marismas?
Te digo por dónde y cuánto se tarda, con lo publicado esta semana.
El montaje de siempre
Ninguna de esas herramientas está mal hecha. El problema es que ninguna sabe que las otras existen, y el pegamento lo pone una persona del área de turismo a mano.
La web la lleva una empresa, el boletín otra, las encuestas un SaaS con su propio dominio, los QR un servicio que caducó el año pasado y los tótems el que los instaló. Seis interlocutores para un solo destino.
Los mismos horarios, los mismos puntos de interés y los mismos textos se vuelven a cargar en cada herramienta. Cuando algo cambia, cambia en una sola: las otras cinco se quedan viejas sin que nadie se entere.
La analítica web dice cuánta gente entró; la encuesta, qué opinó; el tótem, qué se tocó; el agente, qué preguntó. Cuatro verdades parciales que no hay informe que junte, porque viven en cuatro sitios distintos.
Qué hay dentro
Cada una funciona sola y se contrata sola. Lo que ganan juntas es que el destino deja de contarse seis veces.
Modelado para tu destino, no una plantilla con campos de sobra: tus fichas, tus flujos y tus competencias. Un gestor hecho para un área de turismo, no un WordPress adaptado.
Adaptado a un ayuntamiento, una mancomunidad, una diputación o una comunidad. Con los suscriptores y los envíos dentro, no en una hoja de cálculo en el ordenador de alguien.
Lo que se pregunta al agente, lo que se navega en la web y lo que se toca en el tótem, en la misma vista. Y arriba del todo, lo que se quedó sin respuesta: la lista de lo que hay que publicar la semana que viene.
Se imprimen una vez y apuntan a donde tú decidas después. Cambiar el destino de un QR deja de significar reimprimir el cartel.
La misma información del destino en la pantalla de la calle, sin mantener aparte un contenido que ya está publicado.
Lo que te daría un Typeform, pero dentro de tu web y de tu panel. Y lo que responde la gente alimenta la misma base, no un archivo suelto.
Por qué es una plataforma y no un paquete
Lo que convierte esto en una DXP no es la lista de módulos: es que todos leen y escriben en la misma base. Publicas una vez y aparece donde toca.
El contenido oficial
Fichas, rutas, agenda y páginas del destino, cargadas una sola vez en el gestor.
Lo que pasa en la calle
Los escaneos de los QR y el uso de los tótems, con su sitio y su momento.
Lo que responde el visitante
Formularios, encuestas y altas en el boletín, recogidos donde estén.
La base de conocimiento del destino
Una sola forma de llamar a las cosas. El agente, la web, el tótem y el boletín leen de aquí; no hay una copia por herramienta.
Y todo vuelve al mismo sitio: el panel de analítica es la última pieza del círculo, no un cuadro de mando aparte.
La comparación honesta
Seis herramientas sueltas
Seis contratos, seis renovaciones y seis soportes distintos a los que escribir.
El mismo contenido cargado varias veces: lo que cambia en una no cambia en las demás.
Los datos se cruzan a mano, exportando a una hoja de cálculo cuando hay que hacer una memoria.
Cada herramienta pone su marca, su dominio y su estética en algo que es del destino.
Una plataforma
Un contrato, un panel y un interlocutor cuando algo no va.
Se publica una vez y aparece en la web, en el agente, en el tótem y en el boletín.
Lo físico y lo digital se miden juntos porque nacen en el mismo sitio.
Todo bajo el dominio y la identidad del destino, también los formularios y los QR.
La columna de la izquierda no habla mal de esas herramientas: WordPress, Typeform o una suite de analítica hacen bien lo suyo. Habla de lo que cuesta mantenerlas juntas cuando no se conocen entre ellas.
Qué no hacemos
Una Digital Experience Platform es el sitio único desde el que se gestiona todo lo que un visitante ve del destino: la web, las pantallas de la calle, el agente que le contesta, los formularios que rellena y el boletín que recibe. La diferencia con un CMS es el alcance: un CMS gestiona páginas; una DXP gestiona la experiencia completa y la mide.
Sí, y es lo habitual. Casi todos los destinos arrancan por una sola —normalmente el agente en la web que ya tienen— y añaden las demás después. Los módulos siguientes se apoyan en la base que ya existe, así que cuestan menos trabajo que el primero. En cómo se contrata están las vías y los plazos.
El agente, los QR y las encuestas entran sin tocarla: se integran en la web que ya tienes. El gestor de contenidos es distinto, porque el CMS y la web son la misma pieza: ahí sí hablamos de rehacer la web del destino con nosotros. Se puede hacer después, cuando toque.
No tiene por qué. Lo que aporta el panel es lo que una analítica web no puede ver: lo que la gente pregunta con sus palabras, en qué idioma y qué se quedó sin respuesta, junto al uso de los tótems. Si ya tienes una herramienta de analítica de tráfico, puede seguir donde está.
En una demo abrimos el panel de un destino en marcha y repasamos, pieza a pieza, qué de lo que hoy pagas por separado cabe dentro y qué no.